Leandro observa atentamente cada movimiento que su novia realiza. Durante la última media hora, en el silencio, se escuchaba su enojo. Porque si, así de especial era Amelia, ella podía no abrir la boca y aun así te transmitía sus gritos ensordecedores.
Amelia, ¿Quieres parar esto? - Ella continúa ignorándolo, sólo que ahora se levanta del sofá y camina hasta el baño - Me encanta cuando te pones así, eh – dice en un tono sarcástico.
Amelia vuelve del baño con una bolsa, la cual vuelca sin ningún problema sobre la mesa dejando ver su contenido: 1 crema de afeitar, 3 rasuradoras, 1 navaja y cera.
Ella coloca sus brazos en jarras y le dirige una mirada fulminante – A ver, “cariño”, estos son todos los instrumentos remotamente cercanos de afeitarme o depilarme, y ya ves, nos desharemos de todos.
¿Podrías explicarme por qué es que siempre llevas las cosas hasta tal extremo? Lo único que dije es que deberías ser un poco más rápida a la hora de arreglarte.
La mirada de ella era puro fuego y si estas mataran, él se encontraría 10 metros bajo tierra – Eres el hombre más desconsiderado que he conocido, en este momento deberías decirme “Mi vida, te ves hermosa, preciosa y mas allá de espectacular, oh, ¿Qué hice para merecer semejante preciosidad en mi vida?” no un “Joder, te tardaste 4 horas en arreglarte, ¿Qué tan fea podías haber estado para necesitar semejante producción?”
¡Eso no fue lo que dije! – todo lo que siquiera mencioné fue un “¿Por qué tardaste tanto, amor?”
¡Tú nunca me dices que estoy linda, jamás me mimas y siempre te quejas de cómo me veo! – Ella oficialmente perdió la cabeza, él si la mimaba, siempre la admiraba y esta era la primera vez en 2 años de relación que decía algo sobre cuánto le tomó arreglarse.
Ella comienza a caminar por la sala como si se le fuera la vida en ello y él se sentía como un ratón siendo cazado por un gato.
De ahora en adelante no me voy a quitar un solo pelo del cuerpo.
¿Qué tiene eso que ver con esto? – pregunta exasperado. En cualquier caso, el esperaría que ella no se tomara tanto tiempo maquillándose.
Pues que no te mereces ver mi piel tersa. Afeitarme completamente me toma alrededor de una hora, así que problema resuelto.
Y ahora él saldría con un mono y haría el amor en una selva, excelente - Linda novia… - Joder, ahora hasta hablaba como Tarzán.
Lo siento, pero de ahora en adelante donde hay pelo, hay alegría. Ese es tu castigo por ser tan cabrón.
Y en ese momento a él se le ocurre que quizás ella estaba exagerando tanto porque quizás y solo tal vez se encontraba en sus días, pero a menos que quisiera conservar al Gran Leandro en su puesto no mencionaría nada al respecto.
Está bien, considero que te verías hermosa como sea. ¿Quieres que te lleve a cenar? Podríamos ir a ese lugar que tanto te gusta.
Y que cuesta lo que me valdría vender mi riñón, piensa amargamente.
Los ojos de ella se iluminan radicalmente – Ay, gracias, gracias, gracias. Eres el mejor. Solo dame 5 minutos para terminar de arreglarme.
Ha, como si ella fuera a estar lista en esta noche de todos modos.
Por Isabela Vargas
Amelia, ¿Quieres parar esto? - Ella continúa ignorándolo, sólo que ahora se levanta del sofá y camina hasta el baño - Me encanta cuando te pones así, eh – dice en un tono sarcástico.
Amelia vuelve del baño con una bolsa, la cual vuelca sin ningún problema sobre la mesa dejando ver su contenido: 1 crema de afeitar, 3 rasuradoras, 1 navaja y cera.
Ella coloca sus brazos en jarras y le dirige una mirada fulminante – A ver, “cariño”, estos son todos los instrumentos remotamente cercanos de afeitarme o depilarme, y ya ves, nos desharemos de todos.
¿Podrías explicarme por qué es que siempre llevas las cosas hasta tal extremo? Lo único que dije es que deberías ser un poco más rápida a la hora de arreglarte.
La mirada de ella era puro fuego y si estas mataran, él se encontraría 10 metros bajo tierra – Eres el hombre más desconsiderado que he conocido, en este momento deberías decirme “Mi vida, te ves hermosa, preciosa y mas allá de espectacular, oh, ¿Qué hice para merecer semejante preciosidad en mi vida?” no un “Joder, te tardaste 4 horas en arreglarte, ¿Qué tan fea podías haber estado para necesitar semejante producción?”
¡Eso no fue lo que dije! – todo lo que siquiera mencioné fue un “¿Por qué tardaste tanto, amor?”
¡Tú nunca me dices que estoy linda, jamás me mimas y siempre te quejas de cómo me veo! – Ella oficialmente perdió la cabeza, él si la mimaba, siempre la admiraba y esta era la primera vez en 2 años de relación que decía algo sobre cuánto le tomó arreglarse.
Ella comienza a caminar por la sala como si se le fuera la vida en ello y él se sentía como un ratón siendo cazado por un gato.
De ahora en adelante no me voy a quitar un solo pelo del cuerpo.
¿Qué tiene eso que ver con esto? – pregunta exasperado. En cualquier caso, el esperaría que ella no se tomara tanto tiempo maquillándose.
Pues que no te mereces ver mi piel tersa. Afeitarme completamente me toma alrededor de una hora, así que problema resuelto.
Y ahora él saldría con un mono y haría el amor en una selva, excelente - Linda novia… - Joder, ahora hasta hablaba como Tarzán.
Lo siento, pero de ahora en adelante donde hay pelo, hay alegría. Ese es tu castigo por ser tan cabrón.
Y en ese momento a él se le ocurre que quizás ella estaba exagerando tanto porque quizás y solo tal vez se encontraba en sus días, pero a menos que quisiera conservar al Gran Leandro en su puesto no mencionaría nada al respecto.
Está bien, considero que te verías hermosa como sea. ¿Quieres que te lleve a cenar? Podríamos ir a ese lugar que tanto te gusta.
Y que cuesta lo que me valdría vender mi riñón, piensa amargamente.
Los ojos de ella se iluminan radicalmente – Ay, gracias, gracias, gracias. Eres el mejor. Solo dame 5 minutos para terminar de arreglarme.
Ha, como si ella fuera a estar lista en esta noche de todos modos.
Por Isabela Vargas
Comments
Post a Comment