La verdad es que la vida de un estudiante es algo
complicada y difícil de entender, es comprensible solo al punto de vista del
mismo estudiante y este tiene varias etapas en el transcurso de la vida:
Maternal hasta kínder:
Preprimario a tercero:
Cuarto a sexto de básica:
Séptimo a octavo:
Bachillerato:
Ya son los últimos años y los más estresantes de todos. Aquí las tareas empiezan a ser más serias y sientes a los profesores más insoportables que nunca. Con el tema de la nota es saber si pasaste o no. La "carita" no existe, a los profesores les da igual quemarte. Ahora empiezan a ser una promoción, son los que hacen la mayoría de las actividades y los más pequeños los ven como ejemplo. También son los años de pensar en tu futuro, estar en actividades extracurriculares, llevarte bien con los profesores, pensar en cómo llenar el currículo, pensar en que carrera elegir. Ahora tu enfoque ha cambiado a universidad y el colegio es lo menos importante. Y a pesar de todo esto, en la vida del estudiante, en los últimos años, es donde se hacen más amistades, las mejores fiestas y se pasan los mejores momentos.
En definitiva, ser estudiante resulta en algunos momentos muy complicado, pero todos tenemos que pasar por eso para ser quienes somos hoy en día. Por más frustrante, estresante, aburrido y difícil que sea nuestro papel de estudiantes, hay que apreciarlo porque no todos tenemos el privilegio de recibir una educación.
Por Stephanie Viñas
Maternal hasta kínder:
Esos son los mejores momentos del estudiante; esos en
los que tus únicas preocupaciones son no salirte de la raya y no perder la
masilla. Eres amigo de todos y hasta se agarran de la mano sin problema, los
profesores son tus mejores amigos y las mejores personas después de los padres
y abuelos. Casi no hay tarea y si hay, te la hacen tus padres. Las notas son tu
última preocupación porque no hay números y ni sabes leer lo demás, en cuanto a
eso, lo único que te importa son los stickers de estrellitas.
Preprimario a tercero:
Ahora entras en el tema de la escritura y ya empiezas
a aprender a leer, aprendes más sobre tus amigos y los conoces mejor, pero
sigues siendo amigo de todos. Los profesores vienen siendo un poco más rígidos
y ahora sí que no hacen de tu segunda mamá. Empiezas a tener tarea y la haces
con todo el esfuerzo del mundo. Ya sabes leer, así que, entiendes como van tus
notas y tus padres te alertan que hay que cuidarlas.
Cuarto a sexto de básica:
Aquí es cuando empiezas las clases en serio. Ahora se
empiezan a dividir y creas grupos más adecuados con tus mejores amigos, pero
aún se mantiene una amistad entre todos. Los profesores no te caen bien para
nada, empiezan a poner exámenes y piensas que ellos te ponen mala nota. Se
realizan la mayoría de las tareas, pero ya son demasiadas. Las notas te
preocupan y las malas se culpan a los profesores.
Séptimo a octavo:
Ahora es muy difícil porque acabas de entrar en
secundaria. La mayoría de los profesores son nuevos y son muy estrictos. Ya no
tienes tiempo para nada más que hacer el montón de tareas que han dejado.
También tu vida social va disminuyendo y empiezas a enfocarte en otras cosas
aparte del colegio. Aquí empiezan todas las peleas con los profesores injustos,
ya que hay tantas tareas que solo se hacen las que uno quiere o la que valga
más nota. Las notas ahora no son relajo porque llegan las pruebas nacionales y
hay que mantener el promedio, aunque sea haciendo de "carita" con los
profesores.
Bachillerato:
Ya son los últimos años y los más estresantes de todos. Aquí las tareas empiezan a ser más serias y sientes a los profesores más insoportables que nunca. Con el tema de la nota es saber si pasaste o no. La "carita" no existe, a los profesores les da igual quemarte. Ahora empiezan a ser una promoción, son los que hacen la mayoría de las actividades y los más pequeños los ven como ejemplo. También son los años de pensar en tu futuro, estar en actividades extracurriculares, llevarte bien con los profesores, pensar en cómo llenar el currículo, pensar en que carrera elegir. Ahora tu enfoque ha cambiado a universidad y el colegio es lo menos importante. Y a pesar de todo esto, en la vida del estudiante, en los últimos años, es donde se hacen más amistades, las mejores fiestas y se pasan los mejores momentos.
En definitiva, ser estudiante resulta en algunos momentos muy complicado, pero todos tenemos que pasar por eso para ser quienes somos hoy en día. Por más frustrante, estresante, aburrido y difícil que sea nuestro papel de estudiantes, hay que apreciarlo porque no todos tenemos el privilegio de recibir una educación.
Por Stephanie Viñas
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